Consultoría
Emocional
para Empresas Familiares

Los vínculos emocionales entre los miembros de una familia son intensos y profundos. Los patrones emocionales de los padres se trasladan a los hijos, en la mayoría de los casos, de manera inconsciente ya que han estado normalizados e integrados en la estructura familiar incluso durante generaciones. Si conseguir estabilidad y armonía entre los miembros de una familia ya puede ser complicado de por sí, cuando además se comparte espacio profesional las pequeñas dificultades afectivas y emocionales se amplifican, se expresan de manera más evidente y su represión genera un malestar diario que puede incluso deteriorar las relaciones familiares.

En muchas ocasiones, ante las dificultades cotidianas, las personas creen que tienen problemas laborales cuando en realidad tienen problemas emocionales que se expresan, lógicamente, en el espacio que más comparten a diario y en el escenario más complejo.

 

 

En el día a día los hijos o los hermanos puede que no compartan la misma casa. Pero en el trabajo resulta imprescindible la colaboración, la comunicación y la toma de decisiones conjuntas. Ahí es donde pueden estar aflorando las emociones que no se supieron resolver entre padres e hijos, entre hermanos o incluso entre los miembros de una pareja.

Es habitual encontrar dificultades cuando se produce un relevo generacional. Los miembros que se incorporan al negocio familiar se pueden sentir limitados, como si no pudieran expresar su potencial delante de los padres. En otros casos tratarán de superar a sus antecesores pero el listón resulta inalcanzable con la sensación de que, por más que lo intentan, nunca son merecedores del reconocimiento de las generaciones anteriores. Muchos de ellos no terminan de encontrar su lugar en el organigrama de la empresa lo que provoca que no se sientan capaces de desarrollar su potencial. En estos casos, el objetivo de una consultoría emocional consiste, en primer lugar, en identificar los conflictos emocionales en las relaciones familiares así como las carencias en la organización empresarial que, en definitiva, viene a ser lo mismo ya que un desorden emocional se manifiesta en un desorden en al ámbito laboral.  En segundo lugar, consiste en aplicar las estrategias de resolución que en algunos casos pueden llevar a abordar conflictos de la infancia, duelos familiares y carencias afectivas entre padres e hijos. Este proceso mental-emocional facilita que, de manera prácticamente natural, se encuentren soluciones en la organización empresarial que permitirán que las nuevas generaciones sean capaces de recoger los frutos que sembraron sus antecesores para que, aplicando la formación que han recibido y sus propios talentos, puedan llevar la empresa familiar a otro nivel que beneficie a todo el conjunto familiar y al negocio en general.

Resolviendo las causas emocionales que afectan al desarrollo del negocio familiar favorecemos no solo el rendimiento y la perdurabilidad de la empresa sino el bienestar de todos los miembros que la componen.
 

Si tienes una empresa familiar o una empresa en la que directivos y empleados son como una familia, puedes solicitar un estudio previo sin ningún compromiso.

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