• Nuria Embid

¿Qué es la sabiduría del corazón?

Siempre he tenido inquietudes intelectuales y me apasiona el conocimiento. Sin embargo, uno de mis mayores descubrimientos fue comprobar la importancia del sentir para mi propia vida.


Como explico en las primeras sesiones de mis entrenamientos, durante la infancia tratamos de sobrevivir a nuestras carencias emocionales y a las de nuestros padres, ya que todavía no tenemos madurez como para ser autosuficientes. En esta etapa, muchos, para no sentir el dolor que no pueden manejar, se insensibilizan. Se desconectan de lo que sienten. En este caso, cuando llegan a la etapa adulta se habrán convertido en personas excesivamente duras. Lo mismo pero en el sentido opuesto ocurre con personas que sienten sus emociones de modo superficial pero no saben salir de los estados de tristeza, culpa o rabia que van emergiendo porque su apego al sufrimiento es tal, que creen que sin él no pueden sobrevivir.


En mi caso, al descubrir mi sensibilidad, viví una etapa en la cual desprecié mi capacidad de razonamiento y discernimiento para enfocarme únicamente en lo que sentía. Con el tiempo aprendí una lección fundamental:


⭐️ Los pensamientos, por sí solos, nos pueden engañar. ⭐️ Las emociones también.


Tomar decisiones únicamente por lo que piensas o sólo basándote en lo que sientes puede ser motivo de elecciones erróneas. Por separado, son mecanismos que resultan insuficientes para abordar la complejidad de la psique humana. Necesitas integrar ambos.


En nuestra cultura se otorga excesiva importancia a la capacidad de razonamiento por eso hay un gran trabajo pendiente para abordar el sentir. Esta es una tarea a la que, por lo general, nos resistimos. ¿Por qué? Porque sentir a veces duele. Así es la experiencia humana. En ocasiones puede resultar dolorosa. Aceptarlo es dar un primer paso hacia la madurez.


Por este motivo, el despertar de tu poder interno comienza por aprender a manejar lo que sientes, liberando el material acumulado durante los años de represión emocional y practicando con mucha constancia la atención en el cuerpo.


El objetivo consiste en saber integrar pensamiento y emoción. Lo que piensas y lo que sientes deben funcionar como una pareja de baile complementándose en cada paso, en cada elección vital.


El resultado de esta danza interna es lo que se suele conocer como la sabiduría del corazón

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© 2020 Nuria Embid